Una jugada diferente

Actualmente en Suba, Bogotá. Los niños, niñas y jóvenes tienen acceso, privilegios y demasiada información, algo bueno y a la vez muy malo. Para la sociedad son catalogados en su mayoría como niños del montón, como aquellos que no lograrán mucho, que no sueñan con una Universidad Top del país, una buena casa, o simplemente no sueñan con ser felices. Porque la felicidad no la merecen. 

Por tal razón, una jugada diferente es el nombre del proyecto que demuestra que todo es diferente, porque las jugadas las hacen ellos, porque son ellos los que día a día demuestran que quieren superarse, superar esas barreras sociales que se les imponen y ser mejores de lo que los quieren ver.

El cambio empieza por mí

Después que ingresan al programa pasan un proceso de adaptación, donde entienden que no soy yo, que solo no llego, que todos valemos lo mismo, que no se es más por tener mayores oportunidades ni menos por no tenerlas, que trabajando en equipo lograrán llegar mucho más lejos.

Así es el caso de uno de ellos, Keiner, con 11 años llega al equipo entendiendo que su capacidad individual podrá llevarlo a lo que desea, su sueño de ser futbolista profesional, sin embargo entendiendo al tiempo que aunque tenga las capacidades no podrá hacerlo y lograrlo sólo, ahora, destaca con frases como "el talento gana partidos, pero el trabajo en equipo gana campeonatos", generando en su equipo fuerza, motivación ,entusiasmo y compromiso con la meta grupal, entendiendo que no solamente estoy yo, que somos todos los que trabajamos.

”El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo gana campeonatos“

Igualmente, el equipo entiende que todo lo que sé, no se puede guardar, porque guardado se queda, que debo tener la capacidad de enseñarlo, porque cuando mi equipo juega con la capacidad que espero, porque conocen como se hace, porque se divierten y porque están comprometidos, inmediatamente el juego funciona mucho mejor.